Cementerios los Hijos de Dios

 Los Cementerios de este País, están lleno de historia perturbadoras, algunos con un estilo muy gris y otros mas minimalista pero donde sea que pases por un cementerio se sentirá energías de otro mundo, La palabra "cementerio", que se deriva del griego antiguo, significa "lugar para dormir". Así que esas inscripciones en las lápidas de los cementerios que dicen "Descanso eterno" o "Descansa en paz" tienen mucho sentido, los campos santos en lo ultimo dias, años, ha sido iconos por su profanaciones de tumbas practicas ocultas, ritos y mas pese a la gran cantidad de cementerios de Venezuela  con suS muchas historias leyendas y mitos existió uno que sin duda quedo grabado en la mente del colectivo con aquella historias de los abuelo historia que han cobrado mucha fuerza y son perturbadoras a tal punto de volver locos a las personas débiles de mente y espirituales 


CEMENTERIOS LOS HIJOS DE DIOS 


En el año 1852, el antiguo Cementerio del Este (actual terreno ocupado por el Liceo Andrés Bello en Caracas), se encontraba completamente lleno, en términos que las autoridades provinciales prohibieron que se hiciesen en él nuevas inhumaciones y ordenó que éstas se efectuasen en un área detrás de la iglesia Santísima Trinidad (hoy Conjunto Monumental Panteón Nacional y Mausoleo del Libertador), el cual se denominó Cementerio del Norte (hoy Hospital  Vargas) Alarmados algunos habitantes de la ciudad de Caracas, con la idea de ser enterrados en la sabana o de ver en ella a sus deudos, concibieron el plan de construir un cementerio particular que fue, sin duda, una majestuosa obra que inspiró a propios y ajenos a enaltecer el progreso de la capital


Caracas en septiembre de 1855 se dio el paso para la construcción de este campo santo 


este camposanto logró destacarse en la capital por el sistema de bóvedas y nichos, siendo inhumados en este lugar, los restos mortales de personajes ilustres y próceres de la Independencia, tales como: los generales Juan Antonio Muñoz Tébar, Miguel Arismendi, José Austria, Manuel Cala, Esteban Herrera Toro, el Dr. Pedro Villapol, Juan Vicente González, entre otros, dando pie para que otras regiones de Venezuela adoptaran el sistema de nichos y bóvedas, como una alternativa para la salubridad pública, que tanto clamaba la población.


el cementerio al pasar los años cumplía con su labor dar descanso eterno a lo difuntos 


Sus paredes internas estaban llenas de bóvedas distribuidas de la siguiente manera:


Las de arriba para los niños, las del medio para los adinerados y las de abajo para los militares. En el suelo se ubicaban las fosas y parcelas, que eran para depositar los huesos que eran entregados a los familiares después de un largo tiempo.


Quienes poseían al menos la cantidad de 50 pesos (moneda de la época), podían tener el privilegio de ser enterrados en los nichos. Pero los que no podían, o no querían correr con los gastos, eran sepultados en fosas ubicadas en el fondo del cementerio. También este lugar tenía su capilla velatoria en la parte norte.


con el tiempo lo habitantes comenzaron a notar cosas muy extrañas en este campo santos en ese tiempo el cruce culturas africanas, indígenas y española dieron pies  a una gran cantidad de rituales que para algunos se consideran satánicos y para otros no es mas que una muestra de devoción y fe, pero las practicas oscura siempre estuvieron ligadas a es linaje y cruce de culturas  hay una de la tantas historia de de este cementerios que fue documentada y fue real.


La leyenda de Musiú Laval


Se cuenta entre conocedores, que en los años 40 o 50 del siglo XIX, había llegado a territorio nacional, un hombre antillano franco parlante de raza negra (quizá de Martinica, Cayena, Guadalupe o de Haití) y de apellido Laval. Su nacionalidad es lo de menos, ya que este hombre vino luego de haberse abolido la esclavitud gracias al presidente José Gregorio Monagas (otro de los tantos gobernantes militares y héroe de la independencia), con la esperanza de hacer fortuna y una mejor vida de la que tenía en su tierra, Y precisamente lo logró: de un día para otro, misteriosamente empezó a amasar una gran fortuna monetaria de valor incalculable.


Nadie sabía como pudo hacer tal cosa, porque sin adentrarse a buscar oro, diamantes u otro material precioso, ya era uno de los hombres más ricos del pueblo, equiparándose a las más pudientes familias de aquel entonces.


Se quedó en Caracas donde pronto fue un personaje conocido entre los pobres de la ciudad, que eran muchos, y recibió el apodo respetuoso de Musiú Laval, o más cariñosa y familiarmente "Bien Bien", por ser desprendido y dado a hacer obras de beneficencia.


En efecto, Musiú Laval, a base de regalar dinero y ser el paño de lágrimas de todos los sablistas y pedigüeños de Caracas, era dueño de la vida y conciencia de buena parte de la población. Todos los que acudían a él salían consolados; pero siempre hay vivos y aprovechados. De cualquier manera, Bien Bien siguió su camino de desprendimiento y nadie se atrevía a preguntar el origen de una fortuna tan repentina, o por qué era tan manirroto con su dinero. En fin, ellos se beneficiaban. Pero tanto va el cántaro a la fuente que...


Una de esas tardes - noches empezó a llover con vientos, truenos y relámpagos que iluminaban y estremecían a todo el Valle de Caracas. Cuando uno de los tantos pedigüeños se dirigía a la casa del famoso "Musiú" a pedir su ayuda monetaria para conseguir una medicina urgente y que no pudo adquirir con otros métodos. Estando en la puerta comenzó a llamar, pero nadie lo atendía. Al parecer "el defensor de los pobres" no escuchaba el clamor de uno de sus habituales y necesitados beneficiados.


Siguió insistiendo hasta que ya cansado y empapado decidió retirarse, pero cual sería su sorpresa?! que escuchó extraños gritos quejumbrosos provenientes de adentro de esa casa, como sí estuvieran llamando al mismo Satanás.


El hombre, extrañado, puso el oído contra el portón para escuchar mejor, pero el mismo se abrió ligeramente pues no estaba del todo cerrado. Sin miedo entró al hogar ajeno y sus ojos, no podían dar crédito a lo que veía en una de las habitaciones.


En ese cuarto presenció como el antillano, vestido de rojo bailaba dentro de un círculo de velas y gritando a todo pulmón: "ven Príncipe mío - decía con espuma en la boca - aquí tengo la lista de quienes vinieron por nuestra ayuda y nuestro dinero. Ahora son tuyos y te los entregaré después de esta jornada!!". Aquel necesitado salió despavorido a su casa, lejos de aquel horrible lugar.


Pasado un corto tiempo y como Caracas era todavía una aldea más o menos pequeña, el cuento se regó entre los vecinos como la pólvora. Ahora todo estaba claro con respecto al antillano y su incontable fortuna. Quien diría, que el bondadoso Laval era un satánico que tenía su alma vendida al Mandinga?!


Al poco tiempo muchos quienes tenían deudas con Laval, le devolvieron todo el dinero que no pensaban regresarle nunca, incluso aquel que fue dado a título de ayuda y caridad sin compromiso alguno.


Pasaron los años y la gente que aún lo veía pasar por la calle, lo hacía con pánico y murmuraba a sus espaldas, diciendo que al caminar despedía un fuerte olor a azufre, que ocultaba con perfumes de aroma penetrante.


Finalmente Laval muere solo en su casa, aunque algunos dicen, que el único a un lado de su lecho mortuorio, no era otro más que el Diablo. Su cuerpo fue enterrado en el Cementerio de los Hijos de Dios y en presencia de pocas personas.


Cuentan que en noches tormentosas y cuando los fulgurantes relámpagos iluminaban la ciudad, muchos aseguraban ver a través de la vieja reja de hierro del camposanto, al fallecido Musiú Laval envuelto en llamas, caminando entre los sepulcros en compañía de otro ser de aspecto aterrador, con patas de cabra, orejas puntiagudas y dos prominentes cuernos que salían de su cabeza, señalándole cada una de las lápidas de los ahí enterrados.


Hasta hubo quienes tenían miedo de que al morir, fueran inhumados cerca del sepulcro del satánico antillano, siempre y cuando sus funerales fueran realizados en aquel cementerio, no fuera a ser que sus tumbas sean señaladas por el ánima del mismo. Y cuando llegaba el día de Fieles Difuntos, apenas se empezaba a ocultar el sol, todos corrían directo a sus hogares, porque la necrópolis quedaba completamente a oscuras.


Hoy ya no existe este campo santo fue demolido,  el cementerio fue blanco de vandalismo y profanaciones por saqueadores en búsqueda de objetos de valor, lo que aceleró su deterioro y la reactivación de proyectos habitacionales, que con la llegada del general Marcos Pérez Jiménez al poder, se consolidó la demolición del camposanto en 1951, por aprobación en sesión del Concejo Municipal, para la construcción de cuatro pequeños bloques, a pesar de las innumerables solicitudes de personajes ilustres de Caracas para el rescate de este cementerio, que finalmente sucumbiría en noviembre de 1951, con el desarrollo de la urbanización Los Hijos de Dios y el traslado de los restos mortales de la gran mayoría de los inhumados en este cementerio al Cementerio General del Sur y al Panteón Nacional , se cuenta que en lo Bloques hijos de Dios se ven fenómenos perturbadores y paranormales

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mes de Mayo mes de Espantos

EL ESPÍRITU DEL POZO DEL CURA

5 LUGARES DE VENEZUELA PERTURBADORES.